Finanzas hechas a la medida: cómo construir productos que acompañen trayectorias reales de vida
Las decisiones financieras no se toman en el vacío. Cada elección económica que hacemos está influenciada por nuestras experiencias, miedos y posibilidades concretas. Sin embargo, durante mucho tiempo, los productos financieros se diseñaron bajo un enfoque estandarizado, sin considerar las particularidades de cada individuo.
En Bantrab, hemos comprendido que, para verdaderamente acompañar a las personas en su trayectoria financiera, debemos ofrecer soluciones personalizadas que respondan a sus necesidades reales y ha sido todo un reto ser parte de este proceso. Por ello, hemos desarrollado iniciativas como el Programa Bienestar, que utiliza analítica e inteligencia artificial para entender la situación financiera de cada cliente y ofrecer productos adaptados a su realidad. (x.fintechamericas.co)
Además, hemos implementado herramientas digitales como YoLo, una billetera electrónica que permite a los usuarios gestionar sus finanzas desde el celular, sin necesidad de acudir a una sucursal bancaria. Esta aplicación ha facilitado la apertura de más de 73,000 cuentas monetarias y de ahorro, promoviendo la inclusión financiera en el país.(elmesdeltrabajo.bantrab.com, Soy502)
También hemos lanzado productos específicos para distintos segmentos de la población, como Bienestar Mayor, que ofrece beneficios financieros para personas mayores de 60 años, incluyendo préstamos con períodos de gracia ajustados al proceso de jubilación y tasas preferenciales en ahorro e inversiones. (Revista EYN)
Estas iniciativas reflejan nuestro compromiso con el bienestar financiero de los guatemaltecos, ofreciendo soluciones que realmente acompañen sus trayectorias de vida.
¿Cómo construir productos que acompañen trayectorias reales de vida?
Primero, escuchando con empatía. No se puede diseñar un producto útil si no se comprende la realidad de quienes lo usarán: sus metas, sus temores, sus etapas de vida. Un joven que empieza su primer empleo, una madre emprendedora en el área rural o una persona que se prepara para su jubilación, no necesitan lo mismo. Pero todos necesitan ser escuchados.
Segundo, reconociendo que la trayectoria de vida no es lineal. Las personas pasan por cambios, crisis y oportunidades. Los productos financieros deben ser tan flexibles como la vida misma. Eso significa diseñar soluciones que acompañen los ciclos personales: desde el primer ingreso hasta el retiro, desde el ahorro inicial hasta la inversión, desde la emergencia hasta la expansión.
Tercero, eliminando barreras de acceso. No basta con crear productos útiles si nadie puede acceder a ellos. Por eso, es clave eliminar trámites innecesarios, reducir costos ocultos, acercar la tecnología y ofrecer acompañamiento. Porque el verdadero valor de la innovación está en que transforme la vida de alguien.
Ese es el tipo de banca en el que creo. No una que impone condiciones, sino una que camina al lado de las personas, ayudándolas a construir su bienestar, paso a paso.

